27 enero, 2010

Una cosa lleva a la otra: Estados Unidos, bases militares, espionaje, Haití, espionaje, bases militares y de nuevo los Estados Unidos

Como de costumbre les comparto análisis de Panamá Profundo, ahora sobre una relación muy obvia entre la situación (dolorosa y complicada) de Haití tras el terremoto del 12 de enero, y los intereses de los Estados Unidos.

Son varios artículos, y la conclusión es pavorosa y denigrante para la identidad, dignidad e intereses de nuestros pueblos y los pobres de nuestros pueblos, pues los intereses de un imperio no son los de los pobres a quienes oprimen sino de los ricos y poderosos opresores.




Cercando a Venezuela

Ignacio Ramonet

La llegada al poder, en Venezuela, del Presidente Hugo Chávez el 2 de febrero de 1999 coincidió con un acontecimiento militar traumático para Estados Unidos: la clausura de su principal instalación militar en la región, la base Howard, situada en Panamá, cerrada en virtud de los Tratados Torrijos-Carter (1977).

En sustitución, el Pentágono eligió cuatro localidades para controlar la región: Manta en Ecuador, Comalapa en El Salvador y las islas de Aruba y Curazao (de soberanía holandesa).

A sus –por decirlo así– ‘tradicionales' misiones de espionaje, añadió nuevos cometidos oficiales a estas bases (vigilar el narcotráfico y combatir la inmigración clandestina hacia Estados Unidos), y otras tareas encubiertas: luchar contra los insurgentes colombianos; controlar los flujos de petróleo y minerales, los recursos en agua dulce y la biodiversidad.

Pero desde el principio sus principales objetivos fueron: vigilar Venezuela y desestabilizar la Revolución Bolivariana. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, definió una nueva doctrina militar para enfrentar al “terrorismo internacional”.

Modificó la estrategia de despliegue exterior, fundada en la existencia de enormes bases dotadas de numeroso personal. Y decidió reemplazar esas megabases por un número mucho más elevado de Foreign Operating Location (FOL, Sitio Operacional Preposicionado) y de Cooperative Security Locations (CSL, Sitio Compartido de Seguridad) con poco personal militar pero equipado con tecnologías ultramodernas de detección.

Resultado: en poco tiempo, la cantidad de instalaciones militares estadounidenses en el extranjero se multiplicó, alcanzando la insólita suma de 865 bases de tipo FOL o CSL desplegadas en 46 países. Jamás en la historia, una potencia multiplicó de tal modo sus puestos militares de control para implantarse a través del planeta.

En América Latina, el redespliegue de bases ya permitió que la de Manta (Ecuador) colaborase en el fallido golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra el Presidente Chávez. A partir de entonces, una campaña mediática dirigida por Washington empieza a difundir falsas informaciones sobre la pretendida presencia en ese país de células de organizaciones como Hamás, Hezbolá y hasta Al Qaeda.

Con el pretexto de vigilar tales movimientos, y en represalia contra el gobierno de Caracas que puso fin, en mayo de 2004, a medio siglo de presencia militar estadounidense en Venezuela, el Pentágono amplia el uso de sus bases militares en las islas de Aruba y Curazao, situadas muy cerca de las costas venezolanas, donde últimamente se han incrementado las visitas de buques de guerra estadounidenses.

Lo cual ha sido recientemente denunciado por el Presidente Chávez: “Es bueno que Europa sepa que el imperio norteamericano está armando hasta los dientes, llenando de aviones de guerra y de barcos de guerra las islas de Aruba y Curazao. (…) Estoy acusando al Reino de los Países Bajos de estar preparando, junto al imperio yanqui, una agresión contra Venezuela” (1).

En 2006, se empieza a hablar en Caracas de “socialismo del siglo XXI”, nace la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y Hugo Chávez es reelegido presidente. Washington reacciona imponiendo un embargo sobre la venta de armas a Venezuela, bajo el pretexto de que Caracas “no colabora suficientemente en la guerra contra el terrorismo”. Los aviones F-16 de las fuerzas aéreas venezolanas se quedan sin piezas de recambio.

Ante esa situación, las autoridades venezolanas establecen un acuerdo con Rusia para dotar a su fuerza aerea de aviones Sukhoi. Washington denuncia un presunto “rearmamento masivo” de Venezuela, omitiendo recordar que los principales presupuestos militares de América Latina son los de Brasil, Colombia y Chile.

Y que, cada año, Colombia recibe una ayuda militar estadounidense de 630 millones de dólares (unos 420 millones de euros). A partir de ahí, las cosas se aceleran.

El 1 de marzo de 2008, ayudadas por la base de Manta, las fuerzas colombianas atacan un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) situado en el interior del territorio de Ecuador.

Quito, en represalia, decide no renovar el acuerdo sobre la base de Manta que vence en noviembre de 2009. Washington responde, el mes siguiente, con la reactivación de la IV Flota (desactivada en 1948, hace sesenta años…) cuya misión es vigilar la costa atlántica de América del Sur. Un mes más tarde, los Estados sudamericanos, reunidos en Brasilia, replican creando la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), y, en marzo de 2009, el Consejo de Defensa Suramericano.

Unas semanas después, el embajador de Estados Unidos en Bogotá anuncia que la base de Manta será relocalizada en Palanquero, Colombia. En junio, con el apoyo de la base estadounidense de Soto Cano, se produce el golpe de Estado en Honduras contra el Presidente Manuel Zelaya quien había conseguido integrar a su país en el ALBA.

En agosto, el Pentágono anuncia que dispondrá de siete nuevas bases militares en Colombia. Y en octubre, el presidente conservador de Panamá, Ricardo Martinelli, admite que ha cedido a Estados Unidos el uso de cuatro nuevas bases militares.

De ese modo, Venezuela y la Revolución Bolivariana se ven rodeadas por nada menos que trece bases
estadounidenses, situadas en Colombia, Panamá, Aruba y Curazao, así como por los portaaviones y navíos de guerra de la IV Flota.

El Presidente Obama parece haber dejado manos libres al Pentágono. Todo anuncia una agresión inminente. ¿Consentirán los pueblos que un nuevo crimen contra la democracia se cometa en América Latina ?

_______________

(1) Discurso en el Encuentro del ALBA con los Movimientos Sociales de Dinamarca, Copenhague, 17 de diciembre de 2009.

Publicado en Le Monde Diplomatique en español n.º 171 Enero de 2010 Publicación mensual. www.monde-diplomatique.es


Entrevista al profesor norteamericano James Petras
Haití: la invasión humanitaria de EEUU

por James Petras*

Un tema realmente grave y está trascendiendo al mundo la actitud asumida por el gobierno de Obama en estas circunstancias porque no hay dos lecturas: Estados Unidos está aprovechando una coyuntura desgraciada para tomar el poder en Haití. Hay bases militares en Curazao, en Colombia, en Panamá, en El Salvador y ahora también tiene una base militar con más de 20 mil tropas y marines que están ocupando Haití bajo el pretexto humanitario.

Desde Montevideo (Uruguay)

Las Naciones Unidas con las tropas encabezadas por Brasil pero incluyendo a los uruguayos, han actuado como la guardia de los ricos allá en Haití, protegiendo la política norteamericana.

Comentarios para Radio Centenario del sociólogo norteamericano, Prof. James Petras desde Estados Unidos.

«Lo que es un gran contraste es que los cubanos en las primeras 24 horas hay apoyado un hospital médico que está tratando a cientos de pacientes cada día las 24 horas por día. Y la pequeña delegación cubana ha tratado 20 veces más pacientes que todo el equipo norteamericano que sólo ha tratado a 60 pacientes hasta ahora, entre los miles que están heridos»”

Chury: Petras, ¿cómo te va?

Petras: Aquí estamos, muy bien, preparando para la entrevista sobre esta acción criminal de las fuerzas norteamericanas que están invadiendo Haití y bloqueando las diferentes expediciones médicas que están tratando de ayudar allá al pueblo que está sufriendo por la catástrofe.

Chury: Un tema realmente grave y está trascendiendo al mundo la actitud asumida por el gobierno de Obama en estas circunstancias porque no hay dos lecturas: Estados Unidos está aprovechando una coyuntura desgraciada para tomar el poder en Haití

Petras: Sí, principalmente una reflexión de la centralidad militar en la política externa norteamericana que no es simplemente en el caso de Afganistán o Irak. No tiene otros medios para intervenir en crisis, siempre mandan las fuerzas militares primero a conseguir el control tanto de las bases militares, el puerto y todos los sistemas de comunicación.

Los franceses y otros países se están quejando fuertemente por el hecho de que sus aviones de ayuda médica no podrían entrar en el aeropuerto. Lo que es un gran contraste es que los cubanos en las primeras 24 horas hay apoyado un hospital médico que está tratando a cientos de pacientes cada día las 24 horas por día. Y la pequeña delegación cubana ha tratado 20 veces más pacientes que todo el equipo norteamericano que sólo ha tratado a 60 pacientes hasta ahora, entre los miles que están heridos.
Y esta intervención militar hay que analizarla porque como no tiene ningunos equipos civiles activos en el exterior, siempre mandan a los militares porque todo el dinero del gobierno está canalizado a la parte militar.

Por eso quedan paralizados cuando tienen que actuar como civiles. Y este militarismo tiene una larga historia. Me imagino que los alumnos de escuelas uruguayas recuerdan la invasión de Montevideo por los marines en 1858. Y deben recordar que la principal fuente de entrenamiento para los militares que han creado esta situación de pobreza en Haití eran entrenados por los marines en 1915 que formó la base del poder de la familia Duvalier, la dictadura de 30 años que terminó en 1986.

Este sistema dictatorial robó todo dinero de la isla, controlaron miles sino miles de millones de dólares que entraban al tesoro y después por fin el pueblo de Haití eligió un gobierno, de Bèrtrand Arìstide, un ex cura, como presidente; un hombre populista, nacionalista, que no quería privatizar los recursos, el sistema de electricidad y telecomunicaciones entonces el Banco Mundial y el Fondo Monetario no permitieron entrar ningún préstamo y eso también perjudicó al país.

Otro asunto es que como consecuencia de lo que pasó con Arístide, con su popularidad y sus programas sociales, el gobierno de Bush tumbó a Arístide con la invasión y el rapto del presidente Arístide que lo derrocó y pusieron un gobierno títere. Y este gobierno títere, conforme con las presiones del gobierno norteamericano y el Fondo Monetario, siguió la misma política favoreciendo a los ricos y a las empresas maquiladoras.

Por eso el país es pobre. Los que hablan de la pobreza en Haití no explican la historia de intervención norteamericana, no explican el apoyo de la dictadura de Duvalier, no hablan de la invasión y rapto del presidente Arístide. Esa es la fuente política de la pobreza. Y un punto más: los ricos se han beneficiado ¿y sabes qué? Las casas en el barrio de los ricos no están tan afectadas por el terremoto, siguen viviendo allá tras de las rejas los grandes ricos.
Por eso los marines entraron a proteger la propiedad de los ricos. Y cualquier pobre, cualquier persona con hambre con niños en la familia que se están muriendo de hambre, que trata de conseguir alguna comida en alguna tienda, ahora tiene que enfrentar a los marines y las balas que ya mataron e hirieron a algunos muertos de hambre protegiendo a los ricos.

Frente a la catástrofe, la primer consideración es proteger los barrios ricos y los almacenes que están vendiendo la comida en el mercado negro

Chury: Parece ser que el terremoto se puso como un servidor de los Estados Unidos para ocupar definitivamente Haití ¿no?

Petras: Sí, pero fíjate la resistencia. Lo que llaman las pandillas, realmente son una mezcla de gente con hambre, son grupos políticos organizados y pandillas, son una mezcla de todo y todo lo que tienen en común es que quieren comer, quieren agua, quieren reconstruir la casa, la casa, quieren encontrar los familiares bajo las piedras caída y no pueden quedarse con los brazos cruzados mientras las patrullas militares pasan buscando muertos y hay gente que grita bajo los edificios y los marines sólo buscan castigar a cualquier muerto de hambre que trata de conseguir una bolsa de harina.

Eso va a detonar un gran levantamiento. Ya tenemos el caso del terremoto en Managua en el año 72 que provocó un levantamiento, tenemos el caso del terremoto en la ciudad de México que detonó una gran organización de barrios y una fuerza popular en todos los barrios populares de México por la falta de atención del gobierno Federal. Hay que ver cuáles son las consecuencias de esta forma criminal de actuar de Estados Unidos. La gente no va a olvidar que cuando tenían hambre y sed los oficiales del gobierno entregaron los puertos y las facilidades a los marines.

Chury: Pero lamentablemente México hoy está siendo más víctima de los EE.UU. que lo que era en el 62.

Petras: Eso es cierto, pero digo que en el momento que la gente tiene que tomar las medidas en sus propias manos. Y la poca solidaridad que existe en Haití es entre los familiares, entre los barrios, las comunidades, los amigos. Hay solidaridad, hay ayuda para tratar de encontrar cadáveres o heridos. Pero es entre el pueblo la solidaridad y la ayuda, no viene de todos estos oficiales, ONG, funcionarios de ayuda que están organizando reuniones y pasando papeles más que redistribuir comida.

La Cruz Roja sólo ha dado 80 mil paquetes de comida. Fíjate que en un país de millones, 80 mil es una gota en el mar. A pesar que han recibido más de 500 millones de dólares, ¿dónde va ese dinero, a qué bolsillos va? ¡Los grandes robos y estafas! Simplemente anuncian que va tanto dinero a Haití, pero no dicen a qué manos va a pasar este dinero. Si pasan 500 millones, hasta que llegue al pueblo en los barrios yo creo que van a ser menos de 50 millones.

Chury: ¿Qué pasa con las Naciones Unidas y Banki Moon?

Petras: Bueno, las Naciones Unidas con las tropas encabezadas por Brasil pero incluyendo a los uruguayos, han actuado como la guardia de los ricos allá protegiendo la política norteamericana y ahora que el terremoto tumbó el edificio de Naciones Unidas no sé cuántos soldados de qué países han muerto. Pero la pregunta es ¿qué están haciendo estas tropas durante tantos años?

Porque entraron al país cuando Estados Unidos derrocó al presidente elegido Arístide y desde ahí en adelante sirven como una guardia represora de cualquier movimiento constitucionalista que trata de restaurar en el gobierno al presidente Arístide.

Ahora mismo están volviendo a esta función. Los soldados de Naciones Unidas no han hecho nada para alimentar al pueblo y encontrar cadáveres; sólo sirven para circular en los barrios populares tirando balas contra cualquier persona o grupos de personas que buscan comida entrando a algunas tiendas que quedan. Pero ayuda humanitaria, olvídalo.

Chury: Petras, Estados Unidos ha conseguido un nuevo lugar para quedarse con sus fuerzas militares ¿no?

Petras: Sí, por razones de agresión contra Cuba y contra Venezuela. Esa es la razón estratégica. Tienen bases militares en Curazao, en Colombia, en Panamá, en El Salvador y ahora también tiene una base militar con más de 20 mil tropas y marines que están ocupando Haití bajo el pretexto humanitario.

No hay que olvidar que utilizaron el pretexto de intervención humanitaria para establecer bases militares en Kosovo y con la quiebra de Yugoslavia aprovecharon para intervenir, quebrar el país y conseguir un pedazo de territorio en la parte separatista de Kosovo. Eso de ayuda humanitaria es un viejo canto porque con los militares no es humanitaria, es militarista, es imperialista.

Chury: Dejamos por un momento esto estupendamente tratado por tí, pero quería preguntarte tu opinión sobre el resultado final que se produjo en las elecciones de Chile.

Petras: Eso hay que ver qué pasó. Yo creo que los diarios hablan de la popularidad de Bachelet pero la realidad es que la figura de Bachelet es una cosa y la política de concertación y su gobierno son otra cosa, porque en realidad las desigualdades en Chile han crecido de una forma muy profunda entre los millonarios y los pobres. Y el derechista Piñera ha utilizado esta brecha para castigar al gobierno. Mucha gente pobre votó para castigar la concertación por el descuido de las reivindicaciones populares.

Hablan de la reducción de pobreza pero pasar de la miseria hacia la pobreza no es un gran salto cuando ves automóviles Jaguar y Mercedes Benz pasando frente a las casas pobres yendo hacia el barrio alto. Las desigualdades son muy profundas en Chile y la arrogancia en las clases altas y clase media alta es un factor emotivo también en Chile. Los intelectuales chilenos pretenden que son algo especial los chilenos. Hablan de que «nosotros somos europeos» y se olvidan que el 50 % de la población tiene descendencia de mapuches.

El abuso de los pobres en Chile es brutal; la represión de huelgas, el asesinato y encarcelamiento por las protestas indígenas, están entre los más brutales en todo el continente. Y lo que hay que ver en Chile es las enormes reservas económicas que los gobiernos han acumulado, mientras hay desinversión en educación, desinversión en pensiones, desinversión en el tratamiento familiar porque hay clínicas pero mal financiadas con colas y esperas para mucha gente.

Hay que contrarrestar eso con el discurso oficial que dice que Chile es próspero, que Chile es estable entonces hay un enorme contraste, una provocación entre las condiciones populares y el discurso eufórico del gobierno. Creo que estos factores políticos, sociales y psicológicos han costado bastante al gobierno. La gente debe reconocer que Chile no es un paraíso para los pobres. Ahora, por falta de una alternativa más a la izquierda, la gente votaron a la derecha -por la concertación- o no votaron.

Y vemos que la derecha dura vuelve al poder pero con un condicionamiento porque el nuevo elegido dice que va a continuar la política de los socialistas y democristianos. Las diferencias en la política económica son mínimas. Y sobre la posibilidad de privatizar la única empresa minera importante de cobre que queda, sobre eso sí hay diferencia.

Pero de fondo la política neoliberal que el gobierno anterior practicaba va a continuar y por eso las sonrisas y abrazos entre Bachelet y Piñera se entienden entre sí por eso tocan bombos y platillos porque el hecho es que las clases dominantes se sienten tan seguras con el nuevo gobierno como con el viejo. Y yo conozco varios empresarios en Chile que financiaron a ambos candidatos y cuando les preguntaban decían mire, para nosotros son iguales, estamos comprando seguros. Si uno o el otro gana terminamos igual.

Chury: Petras, se nos ha terminado el tiempo. Simplemente te quiero agradecer muchísimo la precisión de tus comentarios. El martes próximo estaremos en contacto nuevamente.

Petras: Una cosa más Chury: si pueden enviarme las transcripciones de la semana pasada y de esta. Y otra cosa: los medios están pidiendo al público canalizar dinero para Haití. Yo digo que hay muchos estafadores manejando estos fondos, muchas instituciones poco eficaces. Yo tengo toda la solidaridad con el pueblo de Haití y quiero que todos canalicemos el máximo. Pero ojo: cualquier dinero o ayuda se canaliza a partir de instituciones no oficiales porque si no la burocracia va a comerse el 80% de estas donaciones y contribuciones.

Si alguna misión por ejemplo de organización popular puede llevar por mano la ayuda, el grano, la comida o lo que sea, y que se pueda controlar la contribución directamente al pueblo y no pase por una docena de bolsillos, es una forma de canalizar la ayuda y no simplemente mandarla por las fuentes oficiales, que como decíamos antes, van a comer la gran parte de esta ayuda humanitaria.

Chury: Está perfecto Petras. Te mando un gran abrazo.

Petras: Un abrazo, chau.

James Petras
Profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton (New York). Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense, es autor de numerosas obras.

www.voltairenet.org/ - 23 de enero de 2010





Haiti
Justificando la invasión

Néstor García Iturbe

Como todos conocen, el pueblo haitiano sufre en estos momentos las consecuencias de un desbastador terremoto, que seguido por algunas réplicas, lo ha sumido en un estado casi total de destrucción, causado decenas de miles de muertes y agravado la situación social y económica de la hermana nación.

Para satisfacción de todos los seres humanos, una gran cantidad de países del mundo han mostrado su solidaridad con Haití. Esto se ha materializado en el envío de médicos, hospitales, medicinas, equipos de rescate, comida, agua, combustible y otros bienes que pudieran resultar necesarios para solucionar las urgentes necesidades de la población del país.

Debemos destacar que un país de América, en este caso Estados Unidos, además de remitir bienes que requiere la población de esta isla caribeña, ha enviado a la misma militares armados, cuando lo más necesario en estos momentos es el envío de médicos, enfermeros, ingenieros, bomberos, rescatistas y todo tipo de personal que con su presencia pueda salvar una vida.

De hecho, Haití ha sido invadido por fuerzas del Pentágono y estas se encuentran ocupado posiciones que pudieran ser desempeñadas por autoridades del propio país. Es evidente que el gobierno de Estados Unidos, escudándose en el terremoto, trata de justificar la invasión al territorio haitiano. Antes que la ayuda médica llegó la bota militar.

Considero interesante exponer en este artículo una información que llegó a nuestras manos gracias a estadounidenses de sentimientos humanos, que aunque están relacionados con dicha actividad militar, no están de acuerdo con la misma. A continuación encontrarán el número y tipo de fuerzas de ocupación que la administración Obama ha destinado para consumar esta invasión.

Información del Pentágono correspondiente al Estado de las Operaciones hasta el 21 de enero.

Aproximadamente 13,000 miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se encuentran en Haití involucrados en lo que la Junta de Jefes del Estado Mayor Conjunto ha denominado como una Operación Humanitaria Internacional.

La 22º Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina tiene bajo su control los pueblos de Leogane y Petit Goave. Actualmente cuenta con 356 infantes de marina involucrados en esta labor.

El resto del Equipo de Combate de la Brigada 2/82, donde se han incluido efectivos y equipamiento de la 82 División Aerotransportada, se terminará de movilizar a Puerto Príncipe el 22 de enero. En la actualidad esta Brigada cuenta con 3,062 soldados en tierras haitianas, cuando llegue el resto pasarán de 5,000.

El 21 de enero, la Marina y el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos contaban para sus operaciones conjuntas con 20 embarcaciones, 63 helicópteros y 204 vehículos de distintos tipos.

El Servicio de Guardacostas está operando en Haití una flotilla de 12 aeronaves compuesta por: Cinco aviones C-130. Un avión C-144. Tres helicópteros H-65. Tres helicópteros H-60. Además cuenta con 6 embarcaciones del tipo escampavías, denominadas Valiant, Tahoma, Forward, Oak, Hamilton y Legare. Se calcula que los efectivos del Servicio de Guardacostas en Haití hasta la fecha del informe ascienden a más de 900.

El Servicio de Guardacostas cuenta además con 3 embarcaciones en aguas del estrecho de Florida para ejecutar cualquier misión relacionada con Haití. Estas son los escampavías Alert, Dependable y Venturous. Se informa que estas tres embarcaciones totalizan unos 90 efectivos. La misión principal de estas embarcaciones es impedir el éxodo de haitianos hacia Estados Unidos.

El Comando de Operaciones del Sur (SOUTHCOM) y el Comando de Operaciones Especiales (SOCOM) hasta la fecha de cierre del informe mantienen una presencia en Haití de aproximadamente 150 oficiales. El Equipo de Apoyo de Información Militar (MIST) que tiene como tarea la labor de espionaje, está trabajando en coordinación con USAID en actividades de influencia. Estas acciones responden a un Plan que tiene como objetivo apoyar la presencia militar estadounidense y desacreditar al presidente de Haití. Estos órganos militares cuentan con más de 100 efectivos en dicho país

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha fortalecido su Estación en Haití, el objetivo de trabajo es el tratar de promover, conjuntamente con los oficiales de la DIA allí destacados, un movimiento contrario al actual Presidente haitiano, tanto en la población civil como dentro de los militares. Otra tarea de la CIA es aprovechar la presencia de personal de distintos países con el fin de reclutar la mayor cantidad posible de estos. En estas labores la CIA y la DIA tienen involucrados cerca de 40 oficiales.

Como es evidente por los datos ofrecidos, la preocupación principal de Estados Unidos en relación con la situación en Haití, no es precisamente curar a los accidentados, dar de comer al hambriento y de beber al sediento, sino justificar a toda costa la invasión que han realizado del empobrecido y destruido país.

Boletín Informativo El Heraldo

ALAI, América Latina en Movimiento
http://alainet.org/ - 2010-01-25


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